miércoles, diciembre 29, 2010

Si alguien entiende algo... que lo silencie


Soy capaz de tirarme en el muelle de la Albufera horas enteras sin apenas moverme.
Tan solo el movimiento que se precisa para encender un cigarrillo.
Y a veces… ya sé que no está bien, lo fumo sin despegarlo de la boca.
Soy capaz de ir… al salto del agua y tumbarme en la roca… sin notar el frio y mirar, sentir todo lo que me rodea.
¿Y porque otras veces se adueña de mí la impaciencia, surge lo más primitivo de mí y mis ganas me vencen?
No se vivir según de qué manera, eso ya lo sabía hace mucho.
Hay días que me muevo notando cada poro de mi piel, los tendones de mis brazos tensos y agarrotados por retenerlos.
Sé que nada voy a cambiar, se que luchar con molinos de viento es un objetivo de locos.
Y aquí estoy con los dedos dispuestos a salir en cualquier dirección.
Soy el mismo que paseaba ayer y esta misma tarde, por las viejas calles del Madrid antiguo.
Observando según algunos, o siendo parte de la masa que trasiega por los adoquines.
Y sin embargo aquí y ahora en la semi oscuridad de la cueva.
Me siento otro, controlo mis instintos, los acallo de cualquier manera, no quiero saber, no quiero preguntarme.
¿Qué pasa lobo, temes la respuesta?
Supongo que todos tenemos dentro de nosotros mismos una dualidad que mantiene un dialogo y una disputa.
Donde cada parte defiende o sustenta una postura.
Pero…
¿Temes la respuesta Lobo?
Si alguien tiene respuesta a como silenciar las preguntas eternas…
Que las diga, que las comparta…
¿Y porque no haces lo que sueles hacer, llamas a los AC-DC o Metallica y te los llevas al frio de la noche?
Porque no han solucionado nunca nada.
Vaya donde vaya las preguntas siguen estando.
¿La solución está en no regresar?
No tengo respuesta a eso, y no solo lo he pensado con una parte de mí.
En eso hay veces que coincido.
¿Pensándolo bien no es lo mismo que siempre?
¿Cuántas noches así?
¿Cuántas carreteras te han visto pasar?
¿Sin respuesta?
Siempre la tienes… otra cosa es que la silencies, no la escribas o no la proclames al viento
Sin embargo las preguntas las gritas, las han oído en bosques, muros de casas o fabricas abandonadas.
Y siempre llevas la respuesta dentro.
No reconocerlo, tampoco cambia nada.
Es la historia de no darte por vencido, sabiendo los resultados.
¿Cuántas peleas has perdido sabiendo de antemano el resultado?
No me importa sangrar, ni doy la espalda cuando tengo que dar la cara.
¿No es más inteligente no pelear cuando sabes el resultado de antemano?
¿Qué es ganar?
¿Quién gana?
Eso se sabe con el paso del tiempo, uno puede estar convencido de ganar o haber perdido y un buen día descubre que esa pérdida es lo mejor que le pudo pasar o viceversa.
Joder para lobo…. Quien lea esto va a pensar que estas más loco de lo que siempre has estado.
¿Y que importa?
Llevas horas aquí sentado, oyendo la misma música ni siquiera te has dado cuenta de ello
¿Y para qué?
Tienes la cabeza llena de preguntas, esta vez no van dirigidas a otros.
Son tuyas propias y te ocultas las respuestas, no te gustan.
¿Por qué no sueñas?
Déjalo… no quiero seguir pensando.

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