viernes, octubre 15, 2010

Una pregunta... no necesito respuesta

No creo en la magia… creo en los hechos más que en las palabras.
No sé si es momento de dejar correr mis dedos.
Pero no me voy a cuestionar mas… se acabo, negar lo evidente es un símbolo de cobardía
Lo evidente de cada uno está presente en nuestro interior son esas palabras suaves pero tajantes que nos impiden escondernos de nosotros mismos.
Las veo en mí, y las veo en otra gente, hoy no seguí mi instinto y volví a equivocarme.
No tengo que dudar, tengo más que comprobado que mi instinto no falla y si mis deseos.
Estoy cansado si, y es un cansancio que no arreglan unos días marchando de la cueva.
Mi cansancio nace al comprobar el juego de otros y el tener que mantener el silencio.
No sé que se espera de mi, recibo reproches y silencios ante preguntas sencillas.
¿Porque el lobo es tan raro?
Si uso la sinceridad, soy de hierro y hermético, a veces tengo la sensación de ser un espejo donde los demás se contemplan así mismos reflejando cosas que no quieren ver.
O posiciones que no quieren asumir.
No pido señores… no, no lo hice nunca y dejo claro que deseo.
¿Es la postura más cómoda?
Según parece lo es, se prefiere no decir…
Lo malo es que las preguntas importantes no nacen de la boca del lobo.
No nunca fue así…
¿Qué deseas de verdad?
¿Por qué vale cualquier pretexto para no asumir la propia vida?
Esta la vida se nos escapa entre las manos, no es eterna… nadie nos asegura vivir mañana
Aun así, los prejuicios y lo social, lo bien visto impera sobre lo que de verdad queremos.
Si solo son pretextos y miedos a coger la vida por la solapa y decirla voy a vivirte hasta que dures.
Sin miedo a equivocarme, a que pueden pensar esos otros que nunca se preguntaron de verdad que querías tú.
¿Si es lo mejor, porque cada mañana, una tras otra, te asomas a la ventana y tienes ese vacío en el estomago, que te dice con esa voz que no miente?
No quiero esto, no me da lo que necesito.
Elegimos el tedio, porque vivir es una aventura que permite el error, sube la adrenalina, y nos da la emoción o el sosiego que deseamos.
El tedio entra dentro de ese contrato sin fecha de caducidad que una vez firmamos sin ver la letra pequeña.
Lo hicimos siendo otras personas, nada que ver con quien hoy somos.
Sabiendo eso, seguimos aferrándonos a ello como si perderlo en vez de ser libres perdiéramos toda seña de seguridad.
¿Seguridad en qué?
¿En que mañana será igual, que dentro de tres meses y a su vez será igual que antes de ayer?
Si de algo vale aquello que escribo, al leer estas líneas ahora sin testigos contéstate esta pregunta.
¿Qué quieres que ocurra contigo y el resto de tus días?
No quiero comentarios diciéndome, me basta con que cada cual saque su propia verdad ante si… Y se conteste.
Solo con eso, que este blog exista tiene justificación.

2 comentarios:

Martín dijo...

el tedio se combate con ganas de querer combatirlo.

Anónimo dijo...

Mi verdad: me iria con alguien, si me lo pidiera,problemas,no sé si lo desea,palabras confusas,lo dejo asi,un sueño que se podria hacer realidad o ¿no?,¿porque no decimos?
dejamos que pase el tiempo,moriremos queriendonos,pero ninguno da el paso.
¿porque? ¿miedo a la respuesta? ¿orgullo? <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<¿no siente lo mismo que yo? que tonterias
¿si se lo digo?,mejor no,dejemos pasar el tiempo,¡maldito tiempo!